EL SISTEMA SÉPTICO: UN CONCEPTO ACCIDENTAL NO DE DISEÑO

Los antecedentes de nuestro sistema moderno convencional séptico nos explican cómo el sistema séptico convencional evolucionó accidentalmente y no por diseño. El sistema moderno séptico convencional no precisó de hombres o mujeres sabias con conocimientos especializados, solamente de la buena fortuna y una lógica razonable al mirar una serie de problemas a través de los siglos. Las razones fundamentales básicas microbianas de los sistemas sépticos no fueron comprendidas. La bacteria era desconocida hasta que fueron “descubiertas” por Louis Pasteur. Solamente luego que se encontró que el diseño básico funcionaba consistentemente, alguien con un mínimo de pericia contempló los “porqués”. Los “expertos” modernos tuvieron que tomar el sistema convencional séptico y estudiarlo desde sus resultados para comprender lo que realmente estaba sucediendo. La siguiente es una breve descripción de como las antiguas comunidades y ciudades comenzaron un proceso de absorción de desechos que eventualmente derivó en el sistema convencional moderno. Descubrirá que no era un proceso complicado.

Antes de la agricultura los seres humanos dejaban caer sus desperdicios al suelo y continuaban caminando, lo mismo que cualquier otro animal del planeta. Los humanos dejaban caer sus desechos en el suelo, posiblemente lo cubrían un poco con los pies, y salían caminando sin darle otro pensamiento al proceso. Hace entre doce y quince mil años nuestros ancestros descubrieron la agricultura. Esto cambió profunda y fundamentalmente la vida de nuestros antepasados. Comenzaron a vivir en más y más grandes grupos y formaron comunidades o ciudades estables y fijas para la economía del trabajo y su protección mutua. En un período relativamente corto de tiempo. Nuestros primeros antepasados habitantes de la ciudad encontraron la necesidad de cambiar la forma en que se despojaban de sus desechos corporales.

Por la dependencia que tenía la agricultura en el agua, estas primeras comunidades fueron construidas cerca de fuentes confiables de agua. Para su protección mutua, estas primeras comunidades construían paredes protectoras alrededor de sus casas. Al incrementarse las poblaciones, se tornó obvio que los individuos ya no podían salir al monte y depositar sus desechos en cualquier parte de las tierras “públicas”. Este problema es de fácil comprensión, cuanto más gente, más desechos, más difícil caminar libremente en las afueras. Cuanto más personas, más lejos tendrían que caminar para despojarse de sus desperdicios. Esto no solo era inconveniente, sino que podría resultar realmente peligroso. Cuánto más larga la distancia, mayor era la probabilidad de encontrarse con un depredador o un enemigo. Una ciudad Sumaria de hace 6,000 años presentó la primera evidencia de una solución a este problema.

Unas personas perspicaces de Sumaria se dieron cuenta que se podía transportar el agua que se encontraba río-arriba en zanjas forradas de piedra por debajo de los muros de la ciudad, pasar a través de la ciudad y luego salir (otra vez) por bajo de los muros de la ciudad. Sin conocerlo, nuestros antepasados estaban utilizando la gravedad para eliminar sus desperdicios. Dentro de la ciudad, bancos de piedra con agujeros apropiados fueron construidos sobre estas zanjas para que los desechos pudieran ser depositados en el caudal del agua para ser transportados y sacados de la ciudad. “Sacados” quería decir al agua río-abajo de la ciudad. Eventualmente los  romanos tuvieron la aplicación más sofisticada de este tipo de sistema de absorción de desperdicios. El hábito de colocar nuestros desechos en el agua probablemente podría haber nacido con este método.

Cuando nuestros antepasados comenzaron a utilizar el agua para despojarse de sus desechos, ir al “baño” se convirtió en una carga para todos. La construcción y mantenimiento de un sistema de desperdicios, el pago por el derecho de utilizar el sistema (impuestos), la degradación del ambiente por la concentración de desperdicios humanos, las constantes mejoras y reparaciones de sistemas de tratamiento y disposición de desechos y el tener que pagarle a personas para mantener los sistemas de desperdicios, son unas de las cuantas pérdidas que todavía tenemos. Sobre el planeta Tierra, no hay pérdida alguna para cualquier otro animal para eliminar sus desechos, excepto los seres humanos.

Esto es como el hecho de colocar los desperdicios en el agua para removerlos por gravedad finalmente se convirtió en el sistema séptico convencional moderno. Al aumentar y florecer las civilizaciones humanas, cada cultura tenía que solventar este mismo problema fundamental: ¿Qué hacer con el desperdicio humano? Para nuestros antepasados europeos, la “letrina” fue el “lugar común” de colocación del desperdicio humano cuando no había un recurso acuático para utilizar. Muy a menudo se la llamaba un “cobertizo” porque se localizaba fuera de sus viviendas. Cuando se llenaba la fosa de la letrina, uno sencillamente cavaba otra fosa cercana y movía el “cobertizo” sobre la nueva fosa. Dentro de un par de décadas, el contenido de la fosa se degradaba. Luego de que había pasado suficiente tiempo, uno podía utilizar nuevamente el mismo lugar para una nueva fosa. Con la invención del inodoro de agua por la compañía inglesa “Crapper”, a finales del siglo IX, colocar los desperdicios humanos en agua, se convirtió nuevamente en una “necesidad”. Ahora las personas podían mantenerse dentro de sus viviendas. ¿Quien no preferiría sentarse en un “Servicio Crapper” en un “armario de agua” dentro de la vivienda, en vez de salir afuera a un cobertizo un poco sucio y tufosos en el calor del verano y del frío mojado y congelado del invierno? “Fontanería interna” fue tan rápidamente popular que el estatus social fue muchas veces un distintivo de esta facilidad en una vivienda. El inodoro de reflujo de agua interno se convirtió en un artefacto necesario en todo el “mundo civilizado,” distintivo de clase para el que podía comprar uno (o dos o tres). El término inglés “crapper” o “crap” existe hasta hoy en día y su significado es bien conocido y comprendido.

La fosa de la letrina típicamente era pequeña y sin revestimiento alguno,  por haber poco líquido para desestabilizar el suelo. El agregado del agua de reflujo con el desperdicio a la “fosa del cobertizo” creó frecuentes problemas, causados primordialmente por la sobrecarga hídrica (hidráulica) y el derrumbamiento del suelo. La próxima innovación en la evolución del sistema convencional séptico fue la extensión “natural” de adicionar una letrina con un “Crapper”. Llamamos a esta innovación un pozo negro.

El pozo negro fue construido para retener sustancialmente más volumen líquido. Había un forro de piedra, ladrillo o madera para proporcionarle estabilidad y que no colapsaran hacia adentro las paredes del pozo negro debido a la constante exposición al agua y desperdicios (ahora lo llamamos efluente líquido). A la medida que se incrementaba el uso doméstico del agua, el pozo necesitaba más mantenimiento (remoción de sólidos) y frecuentes reconstrucciones debido a los suelos obstruidos. El próximo paso fue el tanque o fosa séptica y el campo de absorción para extender la vida útil del sistema.

La idea básica del tanque séptico y del campo de absorción fue la de permitir que el tanque séptico retuviera la mayoría del desperdicio dentro del tanque (exactamente como el foso negro) pero que sería más fácil de limpiar (por medio de un bombeo periódico de los sólidos) y de incrementar la vida de absorción del líquido del suelo al tener zanjas llenas de rocas porosas que podrían darle a los líquidos muchas más áreas superficiales que el suelo alrededor de la fosa negra. ¡Y presto! nació el nuevo sistema moderno séptico convencional. Cambiando la capacidad de almacenamiento del tanque séptico y/o incrementando el tamaño del campo de absorción y se tienen los medios para extender la vida de un sistema séptico convencional para una duración aceptable.

Afortunadamente, la construcción séptica sencilla trabajó con un mínimo de vigilancia durante períodos razonables esperados de tiempo antes de fallar. Esta progresión o evolución del sistema séptico convencional moderno fue lógico y sencillo pero fue creado por accidente y no por diseño.



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